El peligroso JUEGO DE LA ASFIXIA de niños y adolescentes

Las lesiones accidentales son la principal causa de muerte en niños, adolescentes y adultos jóvenes en los Estados Unidos, y a menudo son el resultado de conductas de riesgo, como el consumo de alcohol o drogas. La hipoxia autoinducida es otro comportamiento de riesgo entre los niños y adolescentes que puede tener un desenlace fatal.

 

El "juego de la asfixia" se refiere a la auto-estrangulación o estrangulamiento por otra persona con las manos o una ligadura para producir un estado eufórico causado por la hipoxia cerebral. La retención de la respiración y / o la compresión del abdomen o el tórax es otra forma de practicarlo. En todos los casos la intención es liberar la presión justo antes de perder el conocimiento; no hacerlo puede resultar en la muerte, particularmente cuando la actividad se realiza sola o con ligaduras.

 

También es conocido con otros nombres como el sueño americano, planeamiento aéreo, agujero negro, juego de apagón, juego de respiración, estrangulamiento de California, alto de California, estrangulamiento, nube nueve, juego de sueños, juego de desmayos, cinco minutos del cielo, línea plana , pollo funky,  juego de jadeo, fantasma, juego de knock-out, alto natural, juego de desmayo, dragón púrpura, sol naciente, prisa, el juego de la bufanda, sujeción del durmiente, juego de algo soñando, vaquero espacial, mono espacial, sueños de velocidad, ruleta de asfixia y el juego del hormigueo. Este práctica es parecida a la asfixia autoerótica durante la actividad sexual con el fin de aumentar el placer. 

 

Este juego se ha observado en niños y adolescentes de todo el mundo, y si bien está descrito en la literatura médica por primera vez en el año 2000, hay información de que la práctica es muchísimo más antigua. Además, la práctica solo sale a la luz cuando hay complicaciones. Y en los certificados de defunción es difícil distinguirlo de otras condiciones similares como el suicidio o asesinatos. Y por este motivo es muy difícil determinar la incidencia real.

 

En una revisión sistemática de 2015 de 17 estudios transversales, la prevalencia (predominantemente de 12 a 17 años de edad) fue del 7,4 por ciento. La prevalencia varió geográficamente, oscilando entre el 6 y el 16 por ciento en Francia, entre el 5 y el 7 por ciento en Canadá y entre el 4 y el 17 por ciento en los Estados Unidos. Los encuestados indicaron que participaron por primera vez entre las edades de 8 y 15 años. Entre el 11 y el 23 por ciento de los que participaron lo hicieron sin la presencia de otros. La participación solitaria en actividades de estrangulamiento se ha asociado con tasas más altas de suicidio y mala salud mental.

 

En la actualidad es el reporte es mucho mayor, pero no se sabe si aumentó la prevalencia, o los niños lo divulgan más en sus redes sociales. 

 

Si bien no se sabe si hay causas predisponentes, entre quienes lo practican suele haber otras situaciones de riesgo como consumo de drogas legales o ilegales, alimentación deficiente, o problemas de salud mental; pero todas estas situaciones no son raras en la adolescencia. 

 

CLÍNICA:  los  niños y adolescentes que participan no suelen acudir a la atención médica a menos que hayan sufrido una complicación, la más grave de las cuales son lesiones neurológicas (coma, convulsiones, accidente cerebrovascular, daño cerebral) y muerte. El riesgo de muerte y lesión neurológica aumenta cuando la actividad de estrangulación se realiza sola y cuando se utilizan ligaduras. 

 

Las quejas de presentación de los niños con episodios menos graves cuyos hallazgos en última instancia se atribuyen a la hipoxia autoinducida pueden incluir: Episodios confusionales recurrentes o eventos similares a convulsiones.  Síncope o síncope recurrente, posiblemente asociado con traumatismo craneoencefálico u otras lesiones. Episodios paroxísticos de alteración de la conciencia. Y cambios agudos de la visión o pérdida visual, como resultado de la retinopatía de Valsalva (retinopatía hemorrágica relacionada con un aumento repentino de la presión intratorácica), caracterizada por hemorragia intrarretiniana y subretiniana sobre la mácula. 

 

Los rasgos para sospechar la práctica de este juego deben ser:
-Mención del "juego de asfixia" (con este u otros nombres)
-Curiosidad por la asfixia
-Moretones inexplicables o marcas rojas en el cuello
-Usar camisas de cuello alto, incluso en climas cálidos
-Ojos inyectados en sangre o moretones puntiagudos alrededor de los ojos
-Petequias en la cara, especialmente los párpados o la conjuntiva.
-Dolores de cabeza intensos y frecuentes

-Desorientación después de pasar tiempo solo.
-Necesidad inusual de privacidad
-Irritabilidad u hostilidad aumentada e inusual
-La inexplicable presencia de correas para perros, collares de estrangulamiento, cuerdas elásticas, etc.
-Cuerdas, bufandas y cinturones atados a muebles de dormitorio o picaportes, o que se encuentren anudados en el piso o en lugares inusuales.
-Marcas de desgaste en los postes de la cama y las varillas de los armarios.
-Historial de Internet de sitios web o salas de chat que mencionen asfixia o el "juego de asfixia"

 

En la sospecha es fundamental realizar una historia cuidadosa. Puede ser necesario entrevistar a familiares y amigos.  La monitorización con videoelectroencefalograma (EEG) fue útil en un caso en el que el paciente presentó episodios recurrentes similares a convulsiones. Durante el seguimiento, se observó que el paciente contenía la respiración y usaba las manos para comprimir las arterias carótidas. En cinco segundos, este comportamiento fue seguido por cambios en el electroencefalograma que consistían en ráfagas de enlentecimiento delta-theta polimórfico generalizado que se resolvió cuando el paciente volvió a un patrón de respiración normal.

 

No es objetivo de este texto describir el manejo de la hipoxia cerebral aguda en la sala de emergencia o terapia intensiva. Ante la sospecha se justifica la consulta a psiquiatría infantil para evaluar los factores predisponentes, y las posibles secuelas del momento, la valoración de depresión e intentos suicidas. 

 

La prevención se centra en aumentar la conciencia pública sobre tales actividades y el riesgo muy real de muerte cuando los niños y adolescentes participan. Llamarlo “juego de la asfixia” puede minimizar el riesgo de muerte o secuelas serias que conlleva. Por eso algunos proponen llamarlo actividad de estrangulamiento.
Hasta ahora no existen políticas, o recomendaciones científicas dirigidas a disminuir la participación, como el cese del tabaco o sobre el consumo de alcohol. 

 

Bibliografía
 

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